Empresarios mineros argentinos insisten con el potencial mendocino


Usan 2 concesiones para sacar hierro en méxico


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Perú: jefe del estado reveló que el 90 % de minería ilegal fue erradicada de puno


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Coyuntura expuesta: Empresa, Gobierno y Sociedad Civil.

Desde los comienzos de la historia, el hombre, ha sabido valerse de cuantiosos medios para subsanar sus necesidades imperantes. La explotación, entendida ésta, como el aprovechamiento del “medio circundante”, constituyó la primera fuente de “generación de recursos”. Así, bíblicamente, tenemos al rudimentario hombre en desarrollo (ADAN) explotando la PRIMERA fuente EXTERNA de producción: la muerte del cordero para el revestimiento de sus partes nobles. ADAN, o, anacrónicamente, la NADA, supuso de un móvil inicial, para entablar aquello que más tarde, denominaríamos “relaciones interpersonales de reciprocidad directa”. Ese “morir para” (sacrificio) delineó, simbólicamente, el primigenio punto de consenso entre las partes: en todo acto, circunstancia y movimiento, algo se toma, y, algo se deja. La muerte del cordero, era justificada, frente a la necesidad de suplir un requerimiento de orden mayor.
Si fragmentáramos la vida en hechos (y sub hechos), descubriríamos que en TODA interrelación, o vínculo entre las partes (dos o más), no existe estricta ecuanimidad a la hora del rédito: ambas se verían beneficiadas (o no), sin embargo, sería imposible trazar una escala que fuera cabalmente equitativa a la hora de medir resultantes. Primero, por las variables que intervendrían. Segundo, por la valoración que cada parte podría darle al objeto/sujeto/cosa (ver térm. kantiana) concluyente.
Atento a lo anterior, cabe reflexionar: Acaso, no es ley primaria, el aprender a “perder algo” sabiendo que la ganancia, a juicio propio (o colectivo), podría constituir un BIEN MAYOR. Esto, es lo que se conoce como Ley de Hombres. Vinculado a la interdependencia de los individuos dentro del Grupo Social: Contrato Social; perder algo, con tal de no perderlo todo.
Aplicado al espectro comercial, nuestro probo CONTRATO SOCIAL, encontraría su justificación en: perder algo, sabiendo que aquello que se procura, resulta aún más beneficioso que el móvil relegado a priori, o tomado como “a perder”.
Si nos remontáramos hacia las primeras explotaciones mineras (o usufructo mineral de la corteza terrestre), nos encontraríamos con emprendimientos comunitarios, destinados a la extracción de hematita/hierro (pigmentos) y sílex (armas y herramientas). Sin embargo, existió una MINERIA anterior a la propia MINERIA (entendida, como lo hacemos en la actualidad), cuya selección mineral, no estaba dada por la voluntad directa del hombre, de obtener tal o cual material: la explotación agrícola y el usufructo de los acuíferos. Si comparáramos la MINERIA convencional con el aprovechamiento del AGUA por parte de los individuos del grupo social (para uso propio, es decir, cumplimentar con las “necesidades de vida”) descubriríamos un UNICO punto de contraste inicial: el alcance selectivo.
Somos QUIMICA. Nuestro cuerpo demanda minerales y materiales varios, que son obtenidos a partir de la explotación del AMBIENTE. Ese hierro, que la MINERIA tipo extrae particularmente (selección aplicada) nuestro organismo, también extirpa, valiéndose de vías distintas, pero de igual consonancia, a través de recursos, que, a su vez, se ven alimentados por la corteza, a través de la cual, los primeros, elaboran su producción directa.
Dentro de la cadena (o propiedad transitiva determinante), cada uno de nosotros, somos pequeños emprendimientos mineros. A tal punto que, incluso, en aquellos ítems de extrema incomodidad social y retórica, como ser el CIANURO, también encontramos una razón de ser: nuestra alimentación.
Existe una cantidad más que copiosa de alimentos, en los cuales, el CIANURO o amigdalina (para los casos a citar), constituye un componente activo: almendras, nueces, castañas, cazabe, etc. Ahora bien, cabe preguntarnos: ¿es el hecho (u objeto) el que nos apabulla “per sé”, o la repetición (o cantidad en ascenso) del mismo? Respuesta lógica: la asiduidad con la que se presente.
Valiéndonos del punto anterior, reflexionamos: no es la delincuencia aquello que nos asusta, sino, el nivel y posibilidad de afección directa. Todos sabemos que existe, y, que siempre ha existido... Sin embargo, mientras se mantenga en una esfera ajena a nosotros, y, mientras su nivel (o hechos propiamente dichos) se encuadren dentro de un marco arbitrario de “relativa lógica” (lógica que no dispone de parámetros previos, ni razón de ser alguna), resulta de interés nimio para la Comunidad; constituye, tan sólo, un Plan a ser desarrollado por los estratos gubernamentales. ¿Y la MINERIA?
Al ser una concentración, la Comunidad, suele verlo desde otra óptica. No importa que existan CIENTOS DE MILES de autotransportes, que NO CUMPLAN con los requerimientos exigidos por las autoridades pertinentes; siempre y cuando, se mantengan DISEMINADOS. Pero, acaso la combustión de los transportes (escapes), humo de cigarrillo, sal industrial y materiales sintéticos, no poseen y producen (durante el proceso debido) sustancias TAN tóxicas como las objetadas. Puntualmente: CIANURO.
Retomemos el punto anterior: nuestro TEMOR no se encuentra centrado en el SABER, sino, en la MAGNITUD de lo temido. Así es, como, una persona que no profesa un miedo consciente al AGUA, en una pileta de natación, puede ser presa del peor de todos los pavores, si se encontrara en la mitad del Océano Pacífico.
(Este sentimiento y accionar de acuerdo al TODO, suele ser un ítem común en el empresariado: en lugar de hacer una inversión integral, de, a modo de ejemplo, 100 puntos para la conformación de un sistema informático –como ejemplo- prefieren hacer 15 pequeñas inversiones de 10 puntos. Resultado: mayores pérdidas y gastos. ¿En dónde se ampara este accionar? Gastos ocultos. Al ser escalonados, suelen gozar de una mayor aceptación, aún, cuando el resultado final, resulte menos efectivo que el planeado a priori, y, demande inversiones superiores).

Retomando nuestra premisa inicial... ¿Es la MINERIA una Verdad Incómoda? No; lo que realmente nos incomoda, es nuestra ignorancia; la exposición de la misma, que se tributa en dos puntos:
- MAGNITUD
- Supuestas verdades infundadas por terceros.

Aquí comenzamos a trazar, la nueva senda de la concepción MINERA: la explotación entendida como tal. La verdad, que, dentro del análisis y la sapiencia, ya no reviste incomodidad alguna.
La Mineria no se mancha
Mineria ecologica
Minería Humana
Ignorancia minera
Proyección Argentina Minera
En los tiempos imperantes, donde la Minería en Argentina ha sido vilmente demonizada, es de suma importancia, rever y llamar a consciencia, a todas aquellas personas que desde la ignorancia –y sin fundamentos válidos- pretenden sojuzgar a la actividad minera. La Minería en Argentina, no sólo constituye una de las mayores fuentes de trabajo en nuestro país, sino que además, paradójicamente, es uno de los rubros comerciales más legislados en todos sus flancos: sea político, social, privado, ambiental, etc. Empero, intereses políticos en pugna y el resquemor social, convierten el usufructo de los suelos en una proclama proselitista: ¡No a la minería! ¿Es la minería una actividad contaminante? Sí, pero no difiere de otras producciones que gozan del “visto bueno” localista. ¿Argentina está preparada para la explotación Minera? ¡Sí! A diario, nuestro gobierno refuerza medidas para garantizar su justo y salubre ejercicio. ¿Las zonas aledañas a los emprendimientos mineros (entendidas éstas, como potencias colectivas), manifiestan aversión? Al contrario. Las encuestas revelan que sólo un 1,5% / 2% de los pobladores cercanos a las minas, expresan cierta disconformidad, descontento que en el 90% de los casos, se ve avivado por opositores al gobierno en ejercicio. ¿Es la minería la causante de un futuro apocalíptico sin recursos naturales para el sustento del hombre? ¡No! Sin embargo, la inventiva popular, siempre necesita cifrar sus miedos en aquellos que consolidan una actividad corpórea y de grandes dimensiones: “apuntalar al grande desde una visión reduccionista y mendaz”.
Entonces... ¿La Minería en Argentina es posible? Posible y tan preservacionista como cualquier otra empresa o faena.
La Minería en Argentina, a diferencia de otras actividades (ej: sojera) es uno de los pocos rubros que retribuye en la zona de explotación, mayores beneficios que lo recabado durante su actividad, abriendo posibilidades futuras para los vecinos del eje minero y augurando un crecimiento cuanti y cualificable en la franja de producción.

Algunas personas, movilizadas por un desdén infundado, vapulean el trabajo en minas considerándolo una práctica nociva y egoísta. Trabajar en una mina, es entregarse (plenamente y sin miramientos) a diario para el crecimiento de la zona de explotación, desarrollo que excede al ámbito propio de la mina, acercando soluciones concretas a la comunidad aledaña. En Argentina, la minería (desambiguación de motores de búsqueda: mineria) constituye uno de los focos centrales de progresión, tanto a nivel regional como país, siendo hoy, una actividad regulada por las propias provincias en su conjunto. Trabajar en una minera, implica inmiscuirse en asuntos que hollan el auto sacrificio, debiendo el minero, como sujeto en acción, ofrecerse en su totalidad para el rédito de sus pares: la sociedad toda.
Exploracion Mineria Argentina
Mineria para todos
Breves preguntas y respuestas de nuestros visitantes

Ernesto: ¿La mineria siempre es contaminante?
No existen actividades que “de hecho” o por su propia constitución, demanden un proceso causal fijo. La Minería puede (o no) ser contaminante de acuerdo a la metodología implementada por la propia minera, siendo, en primera instancia, un deber social el resguardo de la actividad o legislación sobre la empresa.

Paula: ¿Cómo hago para trabajar en una minera?
Primero, defina el espectro y variables de acuerdo a su comodidad, capacidad y geo-localización; luego, debe acercar su currículo al Dto. de Recursos Humanos de la empresa seleccionada. Este portal no es una bolsa de trabajo. A futuro, veremos de ofertar algunas “vacantes comerciales” suministradas por las firmas del rubro.

José: ¿Ustedes están a favor de la mineria en argentina?
Esto es más complejo que estar a favor o en contra. Nosotros no demonizamos actividad alguno, pues hacerlo, implica mediar entre lo abstracto y una realidad parcial. La coyuntura nos insta a defender las explotaciones siempre y cuando, éstas, se ajusten al rigor de la ley. Como siempre marcamos: cualquier rubro o empresa, pueda resultar contaminante o ir en detrimento de lo “cercano” (sea el ambiente, economía regional, extracto social, etc.) al operar fuera del marco regulatorio.

María Inés: La mineria es sinónimo de muerte. ¿Cómo pueden defenderla?
En realidad, eso es un sofisma insustancial. La minería es sinónimo de trabajo. No existe postulado alguno que induzca a la muerte, dentro de esta fructífera actividad, y menos aún, resultantes dañinas corroboradas legalmente. Acusar sin fundamento es fácil, demostrar la veracidad de las imputaciones... El verdadero trabajo proactivo de todo ciudadano. La exhortamos a enviarnos material probado sobre catástrofes mineras (en la Argentina actual) que hayan gozado de autenticidad.